
Hola, soy Silvia Noemi.
Acompaño proyectos impulsados por mujeres a encontrar una forma más clara, coherente y sostenible.

Creo que una transformación interior no está completa hasta que encuentra una forma de expresión.
Durante mucho tiempo pensé que el crecimiento personal y el trabajo podían avanzar por caminos separados. Pero con los años comprendí que, cuando una mujer cambia por dentro, también cambia la manera en que mira, sostiene y construye su proyecto.
Lo que antes era solo una actividad profesional empieza a revelar otra cosa: una historia, una dirección, una forma que pide ser comprendida y ordenada. Ahí el trabajo deja de ser solo algo que se hace y empieza a convertirse en un espacio de evolución. Y a mí me llevó bastante tiempo entenderlo.
Durante más de diez años viví como si mi mundo profesional y mi búsqueda interior pertenecieran a dos territorios separados.
Durante mucho tiempo intenté sostener mi vida profesional y mi búsqueda interior como si fueran dos caminos paralelos.
Después comprendí que la vida no se ordena separando sus partes, sino aprendiendo a reconocer el equilibrio que las une.
En mi caso, ese equilibrio tomó muchas formas: la ambición y la maternidad, las raíces y el movimiento, la precisión del marketing y ese mundo más invisible que habita en el alma humana.
Durante años convivieron en mí dos fuerzas que no siempre supe integrar. Una parte más racional, organizada y estratégica, capaz de leer estructuras, objetivos, modelos de negocio y posibilidades concretas. Esa parte me permitió fundar proyectos, crear negocios digitales, acompañar marcas, coordinar equipos y construir ecosistemas de trabajo.
Al mismo tiempo, había en mí una parte más receptiva, profunda e intuitiva, que me llevó a escuchar el cuerpo, a respetar los ritmos y a estudiar counseling antroposófico, biografía humana, pedagogía Waldorf y procesos de transformación interior.
Durante mucho tiempo avancé pasando de una a otra. A veces corría demasiado, intentando dar forma a todo desde la acción. Otras veces me quedaba atrapada en lo que sentía, sin lograr convertir esa intuición en una estructura concreta.
Con los años comprendí que un proyecto, para sostenerse de verdad, necesita nacer de una integración más honesta.
Hoy vivo y trabajo desde esa búsqueda de equilibrio. No como algo perfecto o definitivo, sino como una práctica cotidiana: escuchar, ordenar, decidir, dar forma y volver a ajustar.
Mi energía más estructurada: consultoría de negocio y marketing digital.
Mi energía más receptiva:
counseling antroposófico y bienestar femenino.
UNA VENTANA A MI HISTORIA
Empecé construyendo estructuras.
Project management, cooperación internacional, marketing, proyectos digitales, empresas creadas y vendidas, acuerdos, mudanzas, nuevas sociedades. Durante años viví el mundo del emprendimiento desde dentro, en contextos distintos y con responsabilidades reales.
Aprendí a observar esas arquitecturas invisibles que pueden sostener un proyecto o, poco a poco, debilitarlo: la forma en que se toman las decisiones, la claridad del modelo, la coherencia entre lo que se ofrece y lo que realmente se puede sostener, la relación entre visión, estructura y energía disponible.
Durante mucho tiempo pensé que ese era mi campo: crear, ordenar, coordinar, construir sistemas y ayudar a que las ideas encontraran una forma concreta.

Al mismo tiempo, estudiaba el karma.
Antroposofía, biografía humana, pedagogía Waldorf, pedagogía social. Buscaba una clave para comprender no solo los sistemas, sino también a las personas que los habitan.
Empecé a preguntarme cómo el pensamiento, la voluntad y el sentimiento influyen en nuestras decisiones. Cómo una profesión no es solamente una estrategia, sino una forma que nace desde dentro y se expresa hacia fuera.
Durante años mantuve estos dos mundos separados. Por un lado, la estructura, el negocio, el marketing, la estrategia. Por otro, el estudio del ser humano, la biografía, los ritmos y esa dimensión más profunda de la vida que no siempre sabemos nombrar, pero que está presente en cada elección importante.
Con el tiempo comprendí que no eran dos caminos distintos, sino dos lenguajes que necesitaban encontrarse.
Después, algo pidió ser revisado.
Sentí que estaba construyendo estructuras sin preguntarme lo suficiente quién las estaba habitando. Elegí detenerme, bajar el ritmo y atravesar un tiempo diferente.
Al crear espacio, comprendí que un proyecto no es solo una actividad económica. Es un organismo vivo. Necesita estructura, pero también una madurez interior capaz de sostenerlo.
Hoy mi trabajo nace del encuentro entre estas dos miradas: la capacidad de leer sistemas, ofertas y ecosistemas de trabajo, y la necesidad de comprender a la persona que los crea, los habita y los sostiene.

SI QUIERES CONOCERME UN POCO MÁS
Algunos detalles más personales…
∻ Soy sagitario, nacida bajo la influencia de Marte, con un temperamento sanguíneo bastante marcado. Esto explica muchas cosas.
∻ Estoy casada con Ruby, sardo como yo y nómada desde muy joven, también como yo. Con nuestros dos hijos hemos aprendido a vivir entre raíces, movimiento y temporadas en distintos lugares de Europa.
∻ Mi lugar de perdición: una librería que huele a páginas leídas más de una vez.
∻ Mi punto débil: un buen cappuccino en una tarde cálida de verano.
Aquí encontrarás los recorridos en los que mi trabajo toma forma.
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